CORECO
No es la paz un regalo que llegará porque lo deseamos
No es la paz el orden que se impone con la fuerza
No es la paz la negociación con el enemigo derrotado
La paz no es un sueño que resulte imposible
Construimos la paz creando espacios para la paz
Comisión de Apoyo a la Unidad y Reconciliación Comunitaria
Somos una organización de la Sociedad Civil, fundada el 8 de julio de 1996 en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. Desde nuestro inicio, orientamos nuestra acción a colaborar con personas, comunidades y organizaciones sociales y civiles en la resolución de sus conflictos. Nos hemos unido a los esfuerzos comunes, desde abajo, con el corazón firme y los oídos abiertos, por construir una paz con justicia, verdad, amor y dignidad.
La paz no es un sueño sin un lugar en este mundo y no basta con desear “otro mundo” más justo y equitativo, para que éste sea realidad. La paz, para nosotros y nosotras, se construye al crear espacios para la paz y alternativas políticas, sociales, económicas, comunitarias y religiosas pacíficas, desde la realidad de las y los pobres y marginados. La paz crece allí donde respetamos nuestra dignidad y la dignidad del otro y de la otra; avanza cuando escuchamos la palabra que nace del corazón de nuestro hermano y hermana, y nos platicamos con honestidad, sencillez y verdad. La paz se abre camino cuando luchamos por transformar nuestro entorno con medios pacíficos, cuando respetamos y cuidamos la naturaleza como nuestra casa común, lugar donde podemos trabajar y amarnos contentos. La paz se construye cuando se transforma en un camino donde puedan transitar todas las personas.
Para avanzar en este trabajo, al lado de hombres y mujeres de distintas comunidades de Chiapas, colaboramos en procesos de transformación de conflictos que afirman y fortalecen capacidades, habilidades, recursos y mecanismos de las y los actores sociales en el diálogo, en la construcción de acuerdos y soluciones, y en la toma de decisiones. Que llevan a las personas, comunidades y organizaciones a crecer en su autovaloración y autonomía, de manera que cuenten con estrategias propias en la construcción de condiciones para una paz justa y digna.
Son tres los caminos que andamos para avanzar en nuestro sueño:
- 1. El camino común que fortalece nuestros corazones y nuestras comunidades. Donde compartimos y aprendemos tradiciones, conocimientos y nuevas maneras de entender los conflictos, la reconciliación, el perdón y la paz.
- 2. El camino de la creación de espacios de diálogo y acuerdo entre grupos y personas involucradas y afectadas por los conflictos. Donde todos y todas aportamos nuestra experiencia y capacidad para lograr una convivencia con justicia, dignidad y en respeto a la diversidad.
- 3. El camino que entronca con las vías de “otro mundo posible”, por la articulación local y global para fortalecer y crear alternativas sociales desde los marginados y excluídos.